Puedes ser adicto a la cafeina y no saberlo. Enterate porque

¿Cuantos de nosotros no abrimos nuestro día con una deliciosa taza de café? Tomar café es algo cultural y muchas veces lo transmitimos de generación en generación, lo cierto es que, el uso de la cafeína regularmente altera la composición química de tu cerebro, dando lugar a la fatiga, dolores de cabeza y náuseas si dejas de consumirlo.

Síntomas de abstinencia a la cafeína

El primer día al dejar de consumir cafeína los síntomas de abstinencia comienzan. Inicialmente son leves, lo primero que  notas es que no puedes pensar bien y la falta de alerta. Tus músculos estarán fatigados, incluso cuando no has hecho nada extenuante, te sentirás más irritable que de costumbre.

Con el tiempo, un dolor de cabeza punzante aparecerá, por lo que es difícil concentrarse en algo. Con el pasar de las horas podrían aparecer, manifestaciones corporales, incluso podrías sentir dolores musculares, náuseas y otros síntomas parecidos a la gripe. No hablamos de drogas ilegales, Estamos hablando de la cafeína, una sustancia tan ampliamente consumida y en todos los entornos cotidianos (por ejemplo, en una reunión de la oficina o cada mañana con el desayuno) que a menudo olvidamos que es una droga, la más popular psicoactiva del mundo.

Cómo tu cerebro se vuelve adicto a la cafeína

Al igual que muchas otras sustancias, la cafeína es adictiva, estudiosos del tema de las adicciones han establecido esto. En años recientes con la publicación de la quinta edición del Manual de Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), la abstinencia de cafeína fue finalmente incluida como trastorno mental por primera vez.

¿Por qué, exactamente, la cafeína es adictiva?

La razón se debe a la forma en que ella afecta y activa el cerebro humano, produciendo la sensación de alerta que los bebedores de cafeína están esperando. Después de beber (o comer) algo que contenga cafeína, esta es absorbida por el intestino delgado y se disuelven en el torrente sanguíneo. Debido a que su química es a la vez agua y soluble en grasa (lo que significa que se puede disolver en base de agua (como nuestra sangre), así como sustancias a base de grasa, (tales como nuestras membranas celulares), es capaz de penetrar la barrera sangre-cerebro y entrar en el cerebro.

Proceso de la cafeína en el cuerpo

En su estructura, la cafeína se parece mucho a una molécula que está naturalmente presente en nuestro cerebro, llamada adenosina, de hecho, la cafeína se acomoda muy bien en los receptores de nuestras células cerebrales, como la adenosina, bloqueándolos por completo. Cuando las moléculas de cafeína están bloqueando estos receptores, generan con ello un sentido  de alerta y  una sensación de energía durante por lo menos dos horas. Además, algunos de los estimulantes naturales propios del cerebro (como la dopamina) trabajan más eficazmente cuando los receptores de adenosina se bloquean, al no encontrar abiertos sus receptores, la adenosina quedará flotando en el cerebro y enviaran una señal para que tus glándulas suprarrenales generen adrenalina (otro estimulante).

Por esta razón, la cafeína no es técnicamente un estimulante por sí misma, sino un facilitador de la estimulación de nuestro cerebro, es  una sustancia que permite a nuestros estimulantes naturales descontrolarse por completo. La ingestión de cafeína, es similar a “permitir que nuestro cerebro quede libre y sin controles”.
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